Naturaleza

Ancares

El urogallo


Sin lugar a dudas, la estrella de la flora de Ancares es el urogallo, ave que resulta muy difícil observar debido a su gran timidez y a lo intrincado del bosque caducifolio.
El macho es mayor que la hembra, con unos 86 centímetros, y de color muy oscuro. Tiene una cola larga y amplia, que se abre en abanico. Las plumas superiores de las alas son de color pardo oscuro, el pecho de verde azul irisado, una calva de color rojo sobre el ojo, el pico claro y unas plumas con aspecto de barba hirsuta bajo el mismo.
La hembra es menor, de unos 60 cm, y tiene una coloración críptica, es decir, que le sirve de camuflaje entre la vegetación, ya que es de color pardo con una mancha rojiza en el pecho.
La subespecie de urogallo que entra en España (Tetrao urogallus aquitanicus) es algo menor y con hembras más oscuras que la típica de Europa y que se distribuiría en principio por los Pirineos y por la Cordillera Cantábrica. Sin embargo, algunos autores han sugerido que los urogallos de la Cordillera Cantábrica, y por lo tanto de Ancares, conforman una subespecie distinta y endémica de estas zonas caracterizada por machos más claros y pico menor que los del Pirineo y llamada Tetrao urogallus cantabricus.
La población de urogallos aparece ligada siempre a bosques autóctonos de caducifolios, en especial hayedos, robledales y melojares y en algunos casos abedulares, debido posiblemente a la escasez de bosques autóctonos de coníferas.
En invierno se comporta como una especie arborícola, es decir, que vive en los árboles y se alimenta principalmente de las hojas de los mismos, por lo que depende en gran medida de las hojas y frutos del acebo, única especie arbórea perenne común en estos bosques. Durante el resto del año vive del suelo del bosque, alimentándose de herbáceas y frutos de diversos tipos, entre los que destacan los frutos del arándano, que maduran para el otoño.
El urogallo tiene la particularidad de emparejarse por medio del sistema conocido como lek, que consiste en la reunión de varios machos en un cantadero. En este cantadero los machos cantan y se pavonean para atraer a las hembras que se acercan, siendo ellas las que seleccionan al macho para aparearse.
Durante esta exhibición los machos son muy poco prudentes y fácilmente abatibles, lo que los hace especialmente vulnerables. De hecho, la caza incontrolada y los cambios en la vegetación de estas montañas se consideran los factores que están acabando con sus poblaciones.