Naturaleza

Ancares

Pino silvestre


El pino silvestre, también llamado pino albar, es una conífera de crecimiento mediano que alcanza los 30 ó 40 metros de altura. Cuando es joven presenta una forma troncopiramidal pero se hace irregular al madurar. Su tronco es recto y largo y las ramas inferiores van cayendo a medida que el tronco principal crece, por lo que un árbol adulto tiene un tronco largo y pelado y una copa irregular en su parte superior. Es una conífera de larga vida, ya que puede llegar a vivir 200 años. Como todas las coníferas, el pino silvestre es perennifolio. La renovación de las hojas, por lo tanto, no se da al mismo tiempo en todo el árbol sino que es gradual.
La corteza de este pino es grisácea en su parte inferior, pero presenta unas profundas incisiones que la disgregan en placas dejando asomar un segundo estrato de color rojizo por entre las placas. Visto a cierta distancia parece tener, por lo tanto, una corteza pardo-rojiza, que se torna rojizo-anaranjada en la parte superior del tronco, siendo éste un rasgo distintivo fundamental para la identificación de la especie. Las ramillas sobre las que se asientan las hojas son rojizo-amarillentas y sin pelillos de ningún tipo. Las hojas son aciculares, como en todos los pinos, es decir, tienen forma de aguja, con una gran longitud (3-25 centímetros) y un diámetro muy pequeño (en torno a 1 ó 2 milímetros). Las hojas se asientan en grupos de dos y son rígidas y agudas y permanecen en el árbol de dos a cuatro años.

El pino albar alcanza la madurez sexual entre los 10 ó 15 años y sólo produce frutos de forma masiva cada 4 ó 6 años. Las flores masculinas se disponen en conos de tipo cilíndrico de pequeño tamaño, entre 6 y 10 milímetros de longitud y el polen es transportado por el viento hasta las flores femeninas, que también aparecen en conos. Los conos femeninos dan lugar a las conocidas piñas, que están formadas por escamas imbricadas que protegen las semillas, que son planas en esta especie. Las piñas se asientan sobre un corto peciolo rígido y son verdes al principio, pero adquieren un tono pardo según la maduran las semillas. El periodo de maduración de estas piñas es muy largo, ya que no están listas para abrirse hasta dos años después de haberse fecundado la flor, ocurriendo esta maduración hacia finales del verano. El tamaño de las piñas de este pino es pequeño, en comparación con otros pinos que se pueden encontrar en Galicia, ya que sólo tienen 3 a 6 centímetros de longitud y las semillas tienen una longitud de 3 a 5 milímetros presentando una estructura alar de 12 a 17 milímetros que facilitará su dispersión por el viento.
No está claro si el pino silvestre es una especie autóctona en la Cordillera Cantábrica o si sólo está presente debido a las repoblaciones forestales, sin embargo, esta especie sí forma bosques en otros lugares, especialmente en montañas de climas continentales, ya que resiste muy bien el frío. En Ancares las formaciones de pino silvestre son todas antropogénicas, plantadas con fines comerciales. El pino silvestre es indiferente al tipo de sustrato, aunque prefiere suelos ácidos y bien drenados. Precisa del frío para la germinación de las semillas (unas semanas a temperaturas de 3-5 ºC) y aguanta bien las heladas primaverales, por lo que es un árbol muy utilizado en la Galicia de montaña e interior, donde el pino del país no aguanta las condiciones climatológicas.